Sobre este episodio
Más allá de las razones que han llevado a la destitución de Mauricio Claver-Carone, su nombramiento había levantado muchas críticas porque este puesto se reserva tradicionalmente a un latinoamericano. ¿Qué implica su cese? El BID destituyó este lunes a su presidente, Mauricio Claver-Carone. Fue apartado tras una investigación que concluyó que el funcionario estadounidense, hijo de un español y una cubana, había mantenido una relación íntima con una subalterna y le había aumentado más de un 40% su salario. El nombramiento de Claver-Carone resultó una anomalía en el BID, ya que un acuerdo tácito estipula que la presidencia del banco debía estar a cargo de un latinoamericano, una tradición rota por el entonces presidente Donald Trump que impulsó al candidato norteamericano. Así se cierra un paréntesis de anormalidad, ya que hasta antes de su llegada, la presidencia del BID era ocupada por un latinoamericano, un acuerdo tácito quebrado cuando Donald Trump cuando impuso Claver-Carone a la cabeza de banco. ¿La salida de Claver-Carone tiene una importancia política? “Es importante porque implica tal vez devolverle al BID un carácter más apolítico… por más que Claver-Carone tenga orígenes cubanos es un ciudadano estadounidense y … sabemos que el sector cubano del exilio tiene un cierto sesgo partidario y algunos interpretaban que la administración Trump buscaba politizar la asignación de préstamos”, analiza Ignacio Labaqui, profesor de política latinoamericana y de teoría de Relaciones Internacionales en la Universidad Católica Argentina. Tras la salida de Claver Carone, su cargo queda en manos de la vicepresidenta ejecutiva, la hondureña Reina Irene Mejía Chacón, hasta que se elija un nuevo presidente. Y no lo tendrá nada fácil por el contexto. “Es un momento muy difícil a nivel mundial. Estamos ante una combinación del shock de la pandemia, el de la guerra, la crisis alimentaria y la energética. Y en este contexto, el BID está trabajando con países que, en muchos casos, su margen de respuesta fiscal está muy acotado. Pero al mismo tiempo, eso pone en riesgo al banco porque está prestando a países con situaciones muy complicadas”, afirma Aldo Caliari, asesor principal sobre política y estrategia de Julileo, Estados Unidos, que reúne a las principales iglesias protestantes en la promoción económica de los sectores más vulnerables. Recordemos que a la hora de decidir quién será el próximo presidente del BID, los tres principales accionistas del banco -Estados Unidos, Argentina y Brasil- poseen juntos casi el 53% de los derechos de voto.