Sobre este episodio
Los trabajadores domésticos sufrieron una degradación de sus condiciones de empleo durante la pandemia del covid-19, especialmente en América Latina, denunció la Organización Internacional del Trabajo una década después de haber adoptado un convenio histórico sobre los derechos laborales de ese segmento. Si la pandemia afectó profundamente el modo en que trabajamos, las restricciones sanitarias tuvieron un impacto especialmente negativo en el sector de las empleadas domésticas. Así lo señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un informe publicado el martes 15 de junio que denuncia que una de las regiones especialmente castigadas es América Latina. En apenas seis meses, entre finales de 2019 y mitad de 2020, el número de trabajadores domésticos se redujo entre un cuarto y la mitad. En Perú, la caída alcanzó el 70%. La precariedad aumentó además los abusos en un sector de por sí vulnerable. “Antes de la pandemia era súper difícil que nos registren, pero con la pandemia eso se agravó”, dice a RFI Ana Altamirano, secretaria adjunta del Sindicato de Personal de Casas de Familia de la ciudad de Córdoba, Argentina. “Muchos de nuestros empleadores también son trabajadores y, al no ser esenciales, muchos no están trabajando. A algunos se les redujo el sueldo, han reducido horarios, han reducido la necesidad de tener a alguien en la casa y asimismo también el tema del desempleo”. En seis meses, las pérdidas de empleos en otros sectores eran inferiores al 15% en la mayoría de países estudiados por el informe. Además, aunque suministraban servicios esenciales a clientes a menudo vulnerables, raramente tuvieron acceso a equipos de protección individual. Y, como muchos ocupan empleos informales, tienen menos opciones de beneficiarse de las medidas sociales de apoyo adoptadas para hacer frente a la pandemia. “En el sindicato tuvimos algunos casos como por ejemplo el reclamo de una compañera estaba en categoría 5, que no era esencial, que sus empleadores la cambiaron a categoría número 4 para hacerla esencial y poder generar el permiso de circulación”, dice Altamirano. “Y además la cambiaron a la categoría sin retiro o con cama adentro, como se suele decir, que es la que se queda de lunes a sábado al mediodía en el domicilio, sin retornar a su casa. En algunos casos la tuvieron como dos meses en el domicilio del empleador sin poder tener contacto con la familia. Por miedo al contagio y por evitarse el gasto del taxi. Porque, en Córdoba en particular, hubo un protocolo que decía que la categoría número 4, esencial, tenía que movilizarse en un transporte pago por el empleador”. En su informe, esta organización lamenta que diez años después de la adopción de un histórico convenio para regular los derechos del colectivo, la situación laboral de los trabajadores domésticos no ha mejorado en esta década. La OIT contabiliza 75,6 millones de trabajadores domésticos en el mundo, lo que supone un 4,5% de los asalariados. De ellos, 61,4 millones se desenvuelven en la economía informal y más de tres cuartas partes son mujeres. "Impacto humano" "Detrás las cifras agregadas, hay un impacto humano más profundo que acentúa el sufrimiento ligado a las repercusiones de la pandemia del covid-19 en el mercado laboral", dijo Ryder en rueda de prensa. La gran mayoría de trabajadores domésticas están empleadas en dos regiones del mundo: la mitad en Asia y Pacífico, especialmente debido al peso de la China, y otra parte significativa (17,6 millones) en América. La OIT apunta, sin embargo, algunas mejoras en las condiciones laborales del colectivo en la última década como la reducción en más de 16 puntos del número de trabajadores domésticos que son completamente excluidos de las leyes y las regulaciones en materia laboral. Actualmente, algo más de un tercio de estos empleados (36%) se ven excluidos del perímetro de aplicación de este código laboral, especialmente en Asia, el Pacífico y los Estados árabes, indica la organización dependiente de las Naciones Unidas con sede en Ginebra. Aunque deberían estar cubiertos por las legislaciones laborales y de la seguridad social, estas no siempre se aplican adecuadamente, lo que supone una fuente importante de exclusión y de trabajo informal. Según el informe, solo uno de cada cinco trabajadores domésticos se beneficia de una cobertura social efectiva vinculada a su trabajo. Con AFP.